¿QUÉ SON LOS ANTIOXIDANTES?
El oxígeno es tan esencial para la vida humana que sin él no podríamos
sobrevivir. No obstante, el oxígeno produce también reacciones tóxicas y constituye,
por tanto, un peligro para el bienestar de todos los seres vivientes. Los seres
humanos podemos tolerar el oxígeno únicamente debido a que nuestros predecesores
en la escala de la evolución desarrollaron poderosos mecanismos de defensa que
reducen al mínimo sus efectos tóxicos.
El problema es que nuestras defensas naturales son imperfectas; limitan el daño
causado por el oxígeno pero no lo eliminan por completo. Hay algunos indicios de
que, a medida que pasan los años, el daño que causa el oxígeno en los tejidos
del cuerpo puede acumularse. Parece haber indicaciones de que este daño que hace
a los tejidos podría ser uno de los principales factores que contribuyen al
envejecimiento y a muchas otras enfermedades degenerativas que proceden del
envejecimiento, como pueden ser las enfermedades cardiovasculares, el cáncer, las
cataratas, el declive con la edad del sistema inmune y las enfermedades
degenerativas del sistema nervioso.
En estos últimos tiempos los investigadores han hecho grandes progresos en
cuanto a comprender el vínculo que pueda existir entre los metabolitos oxigenados
y las enfermedades humanas. Al mismo tiempo han descubierto que puede ser
posible prevenir, aplazar o limitar la gravedad de esas enfermedades si se
aumentan los mecanismos de defensa antioxidante del cuerpo mediante una nutrición
mejor.
Los oxidantes y los radicales libres
Se cree que la mayor parte de los efectos potencialmente dañinos del oxígeno se
deben a la formación y actividad de especies reactivas de oxígeno que actúan
como oxidantes, esto es, cuerpos compuestos con tendencia a donar oxígeno a otras
sustancias. Muchas especies reactivas de oxígeno son radicales libres, y muchos
radicales libres son inestables o altamente reactivos. En el cuerpo humano las
especies reactivas de oxígeno se producen continuamente como consecuencia de los
procesos metabólicos normales.
Si no se hacen inactivos los radicales libres, esto puede causar daño a las
células del cuerpo y puede tener efectos en las proteínas, los hidratos de
carbono, los lípidos y los ácidos nucleicos. Se cree que varios de esos efectos son
la causa de las enfermedades degenerativas. Por ejemplo, los efectos
destructivos en las proteínas pueden desempeñar una función en el desarrollo de las
cataratas, los efectos en el ácido ribonucleico puede que intervengan en la
evolución del cáncer y los efectos en los lípidos puede que contribuyan a la
aterosclerosis.
Defensa contra los oxidantes = antioxidantes
El cuerpo humano tiene varios mecanismos de defensa contra los radicales libres
y otras especies reactivas de oxígeno. Esos diversos mecanismos de defensa se
complementan los unos a los otros porque cada uno de ellos actúa en distintos
oxidantes.
Una importante línea de defensa la constituye un sistema de enzimas que reduce
las concentración de los oxidantes más dañinos. La nutrición desempeña una
función fundamental en cuanto a mantener las defensas enzimáticas del cuerpo contra
los radicales libres, y en la estructura o actividad catalítica de esas enzimas
intervienen varios minerales esenciales, como el selenio, el cobre, el
manganeso y el zinc.
Si el cuerpo no obtiene un suministro adecuado de esos minerales, esto puede
dar por resultado que las defensas enzimáticas se deterioren, lo que a su vez
puede llevar a que se contraiga una enfermedad.
Una segunda línea de defensa la constituyen los cuerpos compuestos de poco peso
molecular que actúan como antioxidantes. Muchos de ellos se encuentran en los
alimentos, siendo los más conocidos de entre ellos la vitamina E, la vitamina C
y los carotenoides. Algunos alimentos contienen también otras sustancias
antioxidantes.
Destacan entre esos alimentos las habas de soja, el té verde y negro, el café,
el vino tinto, el romero, la salvia y otras especias, los cítricos y otras
frutas, las cebollas y las aceitunas. Algunos de esos alimentos no tienen una
función nutritiva que se conozca, pero son sin embargo importantes para la salud
humana debido a su poder antioxidante.
RESUMEN
Aunque es mucho lo que queda por aprender al respecto, hay pruebas
convincentes de que los radicales libres intervienen en un buen número de enfermedades
que suponen un problema importante de salud pública en todo el mundo. Son
particularmente robustas las pruebas de que los radicales libres son una de las
causas del cáncer, las enfermedades cardiovasculares ateroscleróticas, las
enfermedades neurológicas y las cataratas.
Los antioxidantes pueden ser muy beneficiosos en cuanto a mejorar la calidad de
vida mediante la prevención o el aplazamiento del comienzo de las enfermedades
degenerativas.
El cuerpo humano tiene un sistema complejo de defensas naturales antioxidantes
que contrarrestan los efectos dañinos de los radicales libres y demás oxidantes.
No obstante, puede aumentarse la protección contra los radicales libres con un
amplio consumo de los antioxidantes que se encuentran en los alimentos, y esto
incluye el consumo de café.
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