El Café y Las Enzimas del Hígado
Así como un buen aceite engrasa debidamente el motor del automóvil, un hígado
sano mantiene el buen funcionamiento del cuerpo. Para todos aquellos que se
preguntan si consumir esa taza de café les hará bien, lo cierto es que las pruebas
científicas indican cada vez más que el café puede incluso ofrecer algunos
beneficios para la salud y que actúa de una manera que ayuda a que el hígado siga
funcionando sin alteraciones.
Fueron estudiados los efectos en las enzimas del hígado del consumo diario y
con regularidad de café en un amplio número de personas provenientes de la
población general de Italia (Casiglia, 1993). Los resultados indican que los
niveles eran más bajos en esas personas que en las que no consumían café o en las
que consumían menos de tres tazas al día.
Una elevada actividad de las enzimas del hígado es un indicador reconocido de
que ha habido deterioro en el funcionamiento de las células del hígado y de un
posible comienzo de enfermedad de dicho órgano.
En otro estudio, los efectos protectores del café parecieron ser aún más
importantes. El consumo de café demostró tener una poderosa capacidad de protección
contra el aumento de actividad de las enzimas y el daño mutagénico causado por
las sustancias tóxicas. Se cree que este efecto se debe principalmente a los
elementos kahweol y cafestol que se encuentran en el café, pero es posible que
intervengan también otras sustancias (Huber, 2002).
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