Para muchos de nosotros el día no empieza de verdad hasta después de tomar
nuestro primer café. Sabemos que contribuye a aumentar nuestra energía y nuestra
atención, pero, además, hay ahora pruebas cada vez más abundantes de que también
puede añadir protección contra las enfermedades hepáticas.
El Profesor D'Amicis, Jefe de la Unidad de Información Nutricional del INRAN
de Roma (Italia),
destacó en una comunicación facilitada un symposio en 2003, cómo podía el café
proteger concretamente contra:
- La cirrosis hepática (enfermedad que causa daño y cicatrices al tejido del
hígado y perjudica sus funciones)
- Las afecciones de la vesícula biliar, ya que hace disminuir el riesgo de
formación de cálculos biliarios.
- El aumento de actividad de la enzima hepática. La hiperactividad de esa enzima
es un indicio bien conocido de que ha habido un deterioro del funcionamiento de
las células del hígado y tal vez un comienzo de enfermedad hepática.
“Esos datos tan significativos nos muestran como puede ser beneficioso para
nuestra salud tomar café", dijo el Profesor D'Amicis. En su comunicación ,
el Profesor D'Amicis destacó un estudio (Klatsky 1992) en el que se demuestra
que existe una proporción inversa entre el consumo de café y el riesgo de
cirrosis hepática. De ese estudio, realizado con más de 128.000 personas adultas,
resultó que las personas que tomaban cuatro tazas de café al día corrían sólo
una quinta parte del riesgo de las que no tomaban café.
En estudios más recientes (Corrao 2001) se confirmó la conclusión de que es el
café en concreto, y no otras bebidas que contienen cafeína, el factor principal
que protege contra el inicio de la cirrosis, tanto alcohólica como no
alcohólica.
En otro extenso estudio (Leitzmann 1999) se llegó a la conclusión de que los
hombres que tomaban habitualmente de dos a tres tazas de café al día –de filtro,
soluble o expreso– lograban una disminución del 30% al 40 % del riesgo de
afecciones de la vesícula biliar. Otro estudio (Leitzmann 2002) comprobó un
resultado positivo parecido en las mujeres.
No podemos vivir sin un hígado que funcione bien, así que son buenas noticias
las que nos indican, como estas, que ese café que tanto nos gusta a todos no nos
hace daño. Tomado en cantidades moderadas no sólo aumenta nuestra energía y
agilidad mental sino que puede contribuir también a mantener sano nuestro hígado.
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