¿Reconoce esta experiencia?
Acaba de llegar después de un vuelo de noche para las dos semanas de diversión
y descanso en vacaciones que se había prometido y se siente aturdido. Su reloj
corporal le está diciendo que es medianoche en su país y en vez de empezar a
disfrutar de ese precioso tiempo que va a pasar fuera, se siente cansado,
confuso, con dolor de cabeza y acaba por pasar durmiendo la mayor parte del primer
día. Con el tiempo el cuerpo se ajusta al cambio, pero, llegado ese momento, es
hora probablemente de volver a casa otra vez!
Y si es cierto que experimentar ese desfase horario puede limitar el disfrute
de sus vacaciones, el efecto en su rendimiento en el mundo de los negocios puede
tener consecuencias mucho más graves. Imagine lo que supone tener que asistir a
una reunión importante después de haber volado por seis husos horarios; lo más
probable es que su productividad haya disminuido y que esté más propenso a
cometer errores; no es el mejor momento para tratar de ese importante negocio.
El desfase horario ocurre cuando interrumpimos los ritmos “circadianos”
normales que nos ayudan a despertarnos por la mañana y a irnos a dormir por la noche.
Los estudios al respecto indican que después de viajar largas distancias en
avión la mayoría de las personas sufre una amplia gama de efectos.
Los síntomas pueden ser a corto plazo, como la deshidratación y el malestar en
las piernas y los pies, y a largo plazo, como la fatiga y el sueño
interrumpido, desorientación, ligera irritabilidad, y falta de concentración y de
motivación.
En un estudio emprendido por los científicos de NASA conjuntamente con una
compañía aérea, se demostró que el desfase horario hacía disminuir
considerablemente la capacidad de tomar decisiones y deterioraba la duración de la atención
en un 75%, la aptitud para comunicar en un 30% y la memoria en un 20%. Se
calcula que se precisa un día para volver a recuperar el nivel de energía normal
por cada zona horaria que cruzamos en nuestros viajes.
¿Y cómo puede ayudar el café?
Está probado que la cafeína del café aumenta la duración de la atención y la
actitud vigilante, mejora la capacidad de comunicar y potencia la memoria a
corto plazo. Así pues, beber una taza de café puede ayudar a contrarrestar los
efectos más perjudiciales del desfase horario causado por un viaje largo en avión
y contribuir a que funcionemos con normalidad a pesar de estar experimentando
los efectos de ese desfase.
Junto con la luz natural y el ejercicio, la cafeína puede ayudar a que la
glándula hipotalámica, que es el principal centro de control del reloj corporal en
el cerebro, se ajuste hasta encajar en una pauta que responde a la zona horaria
del país en que nos encontremos. De hecho, la cafeína puede contribuir a
ajustar el reloj corporal a un nuevo programa. Y, en contra de lo que se supone
habitualmente, el café no es más diurético que el agua.
Cuando llegue a su país de destino y cuando regrese al país de donde salió,
beba café con regularidad durante todo el día. No sólo le ayudará a mantenerse
despierto, sino que enviará señales a su cerebro para que ajuste el reloj
corporal a la hora local.
De manera que la próxima vez que se embarque en un vuelo de larga duración,
recuerde que esa taza de café puede contribuir a que disfrute lo más posible de
un feliz aterrizaje al otro lado del mundo.
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